Yo nunca tuve tu problema.
Yo no fui gorda. Y prefiero decírtelo de entrada, en vez de inventarme una historia para caerte bien.
Yo fui el extremo opuesto. Soy de Trelew, del sur, y durante años fui muy flaca. Pero no de la flaca que todas dicen querer ser: de la que se para frente al espejo y no le gusta absolutamente nada de lo que ve.
Me sentía fea. Odiaba mi cuerpo. Me sacaba fotos y las borraba. Me probaba ropa en un probador y salía con ganas de llorar.
Yo, antes de entender nada de esto.
Probé planes. Probé programas. Ninguno servía — porque todos estaban diseñados para bajar, y yo no necesitaba bajar nada.
Iba al gimnasio y no sabía qué hacer. Y cuando pedía ayuda, nadie me entendía: "pero vos estás bien así", "comé más y listo". Como si sentirme mal con mi cuerpo fuera un capricho.
Así que dejé de esperar que alguien me salvara y me puse a estudiar por mi cuenta. Meses de investigar, probar en mi propio cuerpo, medir y corregir.
cambió todo. Incluso para vos.
Yo tuve que aprender a construir, porque era lo único que me iba a dar forma. Y cuando entendí cómo funcionaba construir, entendí también por qué fallan las dietas.
Porque el problema tuyo y el mío, que parecen opuestos, tienen exactamente la misma solución.
A mí me faltaba forma y no había nada abajo. A vos te falta forma y está tapada. Pero las dos necesitamos lo mismo para lograrla: construir músculo mientras manejamos la comida. Yo comiendo un poco de más. Vos comiendo un poco de menos. El resto del método es idéntico.
La diferencia es que a vos te vendieron el problema al revés toda la vida. Te dijeron que te sobraba. Y en realidad lo que te falta es forma debajo de la grasa.
Ese método es el que armé para mí, el que uso yo, y el que vas a hacer vos: el MÉTODO 3G.
Y hago esto porque sé lo que es mirarse al espejo y no gustarse, pedir ayuda y que nadie te dé lo que realmente necesitás. Eso lo viví. Y eso es lo que vine a arreglar.
— Valentina Alonzo